Este fue uno de los pocos
conciertos de mi vida en los que temí realmente por mi salud. Por alguna razón,
los fans de Pantera eran una especie de gigantes, y aquello era como un
concierto de hardcore, pero en formato pabellón, así que tal vez estar cerca
del pit no era la opción más recomendable. Aun así, mi actitud de adolescente
temerario se vio bien recompensada cuando, en un momento bastante intenso del
concierto, Phil Anselmo cogió una de las púas de Darrel, la lanzó al público y
fue a parar directamente a mi mano, como si se tratara de una escena de
videoclip barato en la que el fan establece una especie de comunión con el
músico. La verdad es que en ese concierto me llevé tantos souvenirs que no
necesité ni pasar por el puesto de merchandising, porque luego también cogí una
púa del bajista. Pero esas eran las que lanzaban a puñados al final del concierto,
cualquiera podía conseguir una de esas púas. La que yo cogí al vuelo, eso era
otra cosa.
También recuerdo la versión de “Planet caravan”, con la banda encendiéndose porros enormes sentados en el escenario y pasándoselos al público. Sin duda, Pantera fueron la última gran banda de metal.
También recuerdo la versión de “Planet caravan”, con la banda encendiéndose porros enormes sentados en el escenario y pasándoselos al público. Sin duda, Pantera fueron la última gran banda de metal.
The Almighty no fueron la
última gran banda de nada, pero en esa época me gustaban, así que las 3000
pesetas de la entrada estuvieron bien amortizadas.
